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Filariosis linfática

Por: invivo

Who/TDR/Chandran

Who/TDR/Chandran

Causadora de elefantiasis, la filariosis linfática pone en riesgo mil millones de personas en todo el mundo. Más de 120 millones sufren la enfermedad, siendo que más de 40 millones se encuentran gravemente incapacitados o presentan deformaciones. De los infectados, un tercio vive en la India, un tercio en África y el resto en Asia, el Pacífico Occidental y América.

Endémica en más de 80 países, la filariosis es una enfermedad crónica con importante potencial de secuelas, adquirida generalmente en la infancia. Es causa importante de infecciones crónicas y agudas, pudiendo provocar incapacidad. Además de pesar sobre el sistema de salud, sus portadores enfrentan no sólo las limitaciones provocadas por la enfermedad sino también el preconcepto social.

En Brasil, la filariosis permanecía de forma endémica en apenas tres capitales: Belém, Manaos y Recife. En las dos primeras ciudades hubo una significativa reducción de la transmisión. En Recife, ciudad con el mayor número de casos del país, el Centro de Investigaciones Aggeu Magalhães, unidad de la Fiocruz, es referencia nacional para el control de la filariosis y viene desarrollando un mapeamiento de las áreas de riesgo para la enfermedad.

Agente responsable

La filariosis es causada por un helminto (verme) largo y delgado, la filaria Wuchereria bancrofti, único agente en África y en las Américas. Los otros agentes patogénicos son la Brugia malayi (en China, Sudeste Asiático, Indonesia, Filipinas y sur de la India) y la Brugia timori (en la isla de Timor).

Transmisión

En Brasil, la filariosis es transmitida apenas por la picadura de la hembra del mosquito Culex quinquefasciatus. Otros transmisores de la Wuchereria bancrofti son algunas especies de Anopheles. Los vectores de la Brugia malayi y de la Brugia timori son mosquitos del género Mansonia.

La enfermedad

Filaria adulta

Filaria adulta

El período de incubación de la filariosis es de 9 a 12 meses. Mitad de los individuos infectados en zonas endémicas desarrollan la forma asintomática de la enfermedad, aunque presenten microfilarias en la sangre y sean portadores sanos.

Los primeros síntomas suelen ser procesos inflamatorios (desencadenados por la muerte del verme adulto) localizados en los vasos linfáticos (linfangitis), con fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas, sensibilidad dolorosa y enrojecimiento a lo largo del vaso linfático –en diferentes regiones independientes de su localización: escroto, cordón espermático, mama, miembros inferiores, etc. Son frecuentes los casos con ataques repentinos de linfangitis, linfadenitis (inflamación de los nódulos linfáticos) y lesiones genitales.

La evolución de la filariosis es lenta. Sus señales y síntomas son resultado principalmente de la dilatación (ectasia) del vaso linfático muchas veces complicada por infecciones secundarias. De 10% a 15% dos casos de filariosis presentan elefantiasis, después de 10 a 15 años de infección.

En la elefantiasis hay fibrosis (endurecimiento y espesamiento) e hipertrofia (hinchazón generalizada) de las áreas con edemas linfáticos, provocando deformaciones. Generalmente, se localizan en una o ambas piernas, o en los órganos genitales externos (raras veces en las mamas).

La filariosis no es causa directa de la elefantiasis. Otros diversos factores, como la falta de higiene en los miembros afectados por las lesiones, ocasionan la proliferación de bacterias y la infección aguda. Investigadores constataron que la simple y práctica limpieza con agua y jabón de áreas afectadas, como piernas y región escrotal, puede prevenir la elefantiasis.

Tratamiento

La droga de elección para el combate a la filariosis es la dietilcarbamazina. En países donde la enfermedad coexiste con la oncocercosis, se usa la ivermectina. En casos específicos de resistencia al tratamiento clínico con medicamentos, existe la indicación de retirada quirúrgica del verme adulto.

OMS Campanã

OMS Campanã

Prevención y control

• Tratamiento de los infectados para eliminar la microfilaria de la sangre, interrumpiendo la transmisión (La Organización Mundial de la Salud recomienda el tratamiento en masa para poblaciones en riesgo, por la administración de una dosis anual de dietilcarbamazina, en áreas de alta prevalencia);
• Tratamiento de los enfermos;
• Promoción, a través de la educación comunitaria, de técnicas simples de higiene para pacientes que presentan linfedema, evitando infecciones bacterianas y el desarrollo de formas más graves de la molestia.
• Combate al insecto transmisor.

Consulta también:

 

Fuentes de información:

Programa de Doenças Tropicais (OMS)

Organização Mundial da Saúde

 

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