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Fiebre maculosa

Por: Maria Ramos

Garrapata estrela (hembra)*

Garrapata estrela (hembra)*

¿A quién no le gusta aire puro, naturaleza, montañas, mucho verde, animales silvestres, caballos y… garrapatas? Quien vive en áreas rurales o aprecia el turismo ecológico no puede nunca olvidarse de las garrapatas. Después de los mosquitos, son los mayores transmisores de enfermedades. Por eso, es fundamental estar bien informado y tomar las debidas precauciones antes de ponerse la mochila en la espalda y tomar la carretera rumbo a los paraísos ecológicos.

En Brasil, la enfermedad transmitida por garrapatas que más preocupa es la fiebre maculosa: si no se trata correctamente, puede llevar a la muerte ¡en hasta dos semanas! Pero, por ser característica de las zonas rurales y aparecer normalmente en focos aislados, infelizmente la fiebre maculosa termina siendo olvidada. La situación se agrava por el hecho de que es una enfermedad difícil de diagnosticar, ya que sus síntomas son parecidos a los de varias otras enfermedades.

Cuando esa dificultad en el diagnóstico se junta al desconocimiento por parte de la población y a la negligencia y desinformación de médicos y gobiernos, el número de muertes por fiebre maculosa puede llegar a 80% de los casos no tratados.

¡Cuidado con las garrapatas!

Por eso, es necesario estar atento al inicio de los síntomas. La fiebre maculosa puede ser fácilmente combatida cuando se la trata inicialmente con antibióticos. Presta atención e informa al médico si has tenido contacto con la garrapata estrella o la garrapata del caballo, transmisora de la enfermedad. No es la garrapata común, que encontramos generalmente en los perros, sino la especie Amblyomma cajannense, cuya larva también se llama garrapata del pimentón o mostacilla. Aunque suele alimentarse de la sangre de los caballos, puede encontrarse en varios otros animales, como capivaras, coatíes, conejos, ganado, perros…

La fiebre maculosa pertenece al grupo de las rickettsiosis, enfermedades causadas por las rickettsias, pequeñas bacterias que actúan como parásitos de células y son transmitidas por artrópodos, como pulgas, piojos, ácaros y garrapatas. Para transmitir la fiebre maculosa, es necesario que la garrapata infectada por la bacteria Rickettsia rickettsii se adhiera a la piel de la persona por un período mínimo de cuatro horas. La bacteria es liberaba en la saliva del artrópodo.

Manchas rojizas **

Manchas rojizas **

¡Atención a los síntomas!

Después que la persona es picada, los primeros síntomas, que son generalmente fiebre alta, dolor de cabeza, dolor corporal, diarrea y máculas (manchas rojizas por el cuerpo), llevan en media de siete a diez días para manifestarse. A partir de allí, el tratamiento debe iniciarse dentro de, como máximo, cinco días. Después de este período, existen serios riesgos de que los medicamentos no surtan más el efecto deseado.

Y es ahí que está el gran problema. La fiebre maculosa puede ser confundida con un número muy grande de enfermedades, como sarampión, meningitis meningocócica, apendicitis, rubéola, hepatitis y dengue hemorrágica, lo que atrasa el tratamiento. Eso ocurre porque las bacterias atacan el endotelio, tejido que reviste internamente los vasos sanguíneos y, así, prácticamente cualquier órgano puede ser afectado, simulando síntomas de diversas enfermedades.

Hasta las manchas rojizas que son una buena referencia de la enfermedad –las manchas comienzan de las extremidades hacia el centro del cuerpo- no siempre aparecen en los pacientes. Elba Ramos, coordinadora del Laboratorio de Hantavirosis y Rickettsiosis de la Fiocruz, explica que la ausencia de manchas no es motivo para descartar la enfermedad: “Sucede principalmente en personas de piel negra”, aclara.

En esos casos, la investigadora aconseja que el médico observe el histórico del paciente como, por ejemplo, si estuvo en regiones donde existen caballos y animales silvestres o en locales donde se registraron casos de fiebre maculosa.

Además de los síntomas variados que dificultan el diagnóstico, Elba explica que exámenes de laboratorio difícilmente podrán ayudar al médico en la confirmación de esta enfermedad. No es que no haya exámenes para confirmarla, sino que éstos sólo pueden realizarse, con precisión, 14 días después del inicio de la infección, tiempo que el paciente no puede esperar para iniciar el tratamiento.

Además, relata la investigadora, el organismo aún no tuvo tiempo para producir anticuerpos. Los anticuerpos son células de defensa que el organismo produce contra determinada enfermedad, y es por su presencia, en la sangre del paciente, que los investigadores pueden confirmar la infección. “Lo mejor es comenzar inmediatamente el tratamiento, en caso de sospecha de fiebre maculosa, y suspender los medicamentos si los resultados de los exámenes fuesen negativos”, defiende Elba.

Para la prevención, hasta existe actualmente una vacuna, pero no es una alternativa muy considerada. A pesar de la letalidad de la enfermedad, el número de casos es pequeño en el país y es difícil prever donde van a surgir nuevos focos. La región de Brasil que presentó, en los últimos años, el mayor número de infecciones por fiebre maculosa, Minas Gerais, tuvo en 8 años (de 1995 a 2003) 106 casos confirmados. Es un índice bajo, cuando comparado a otras enfermedades.

Dermacentor andersoni (hembra)*

Dermacentor andersoni (hembra)*

La fiebre maculosa, que también se llama fiebre de la garrapata, entre otros nombres, fue descripta por primera vez en 1899, en los Estados Unidos. En ese país, la enfermedad es conocida como fiebre de las montañas rocosas y puede ser transmitida por garrapatas de la especie Dermacentor andersoni, Dermacentor variabilis, Amblyomma americanum y Hameaphisalis leporis-palustris. En Brasil, el primer caso de fiebre maculosa fue identificado en 1929, en São Paulo y, desde entonces, la enfermedad ya fue registrada en los estados de Río de Janeiro, Minas Gerais, Espírito Santo y Santa Catarina.

Aprende a prevenirte

Como la fiebre maculosa es una zoonosis, enfermedad transmitida del animal hacia el hombre, es muy importante que las personas tomen algunos cuidados cuando estén en el medio rural.

En primer lugar, debes saber que cada hembra de garrapata infectada puede generar hasta 16 mil crías aptas a transmitir rickettsias. De este modo, si tienes el hábito de llevar a tu perro en los viajes junto contigo, toma cuidado para que no se torne reservorio de la fiebre maculosa cuando retornes a tu ciudad. Los perros, muchas veces, no presentan ningún síntoma de la enfermedad.

Para quien vive en las regiones rurales, es bueno no dejar al perro dentro de casa e intentar realizar con frecuencia la higiene de los animales, principalmente de los caballos, con garrapaticidas. Una medida eficaz, que también evita la proliferación de las garrapatas, es cortar el césped próximo al suelo una vez por año en la época de las aguas, de preferencia con cortadora mecánica. Con el césped bajo, los huevos quedarán expuestos al sol y no servirán, quebrándose el ciclo del parásito.

Otro dato importante para la prevención es que la fiebre maculosa es más común entre junio y noviembre, período en el que predominan las formas jóvenes de la garrapata, conocidas como mostacillas. Algunas personas creen que las mostacillas no transmiten la fiebre maculosa, lo que es un error. Por ser muy pequeñas, las mostacillas pasan más desapercibidas que las garrapatas adultas y, muchas veces, nadie nota siquiera su presencia.

 Células infectadas de garrapata**

Células infectadas de garrapata**

Para protegerse y facilitar la visualización de las garrapatas y mostacillas es muy importante que las personas, cuando entren en locales de pasto, estén de pantalones y camisa de mangas largas y claras y, preferentemente, con botas. La parte inferior del pantalón debe colocarse dentro de las botas y lacrarse con cinta adhesiva. Si fuera posible, evite caminar en áreas conocidamente infectadas por garrapatas y, cada dos horas, verifique si alguna de ellas está adherida a su cuerpo. Cuanto más rápidamente se la retire menores serán los riesgos de infección.

Pero cuando retires una garrapata no la aplastes entre las uñas. Con esa acción, puede haber liberación de las rickettsias que tienen capacidad de penetrar a través de microlesiones en la piel. Tampoco fuerces la garrapata para que se suelte, tocándola con una aguja o palito de fósforo caliente. El estrés sufrido por el artrópodo hace con que libere gran cantidad de saliva, lo que aumenta las chances de transmisión de rickettsias. Retíralas, con cuidado, por medio de una leve torsión, para liberar las piezas bucales (de la boca).

También existen repelentes, con concentraciones mayores del producto químico DEET (N-N-dietil-meta-toluamina), que son eficientes contra mosquitos y garrapatas.

Fotos:

* James Gathany/CDC

** Centers for Disease Control and Prevention (CDC)

Consulta también:

CDC

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