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Aprende a usar la brújula!

Por: Maria Ramos

La brújula es un instrumento usado para orientación. Actualmente, existe una gran variedad de formatos y tamaños de brújula para atender a las más diversas necesidades. Las que se usan en navíos y aeronaves, por ejemplo, son complejos aparatos mecánicos o electrónicos capaces de compensar el movimiento y la estructura metálica de la embarcación.

Las brújulas de bolsillo, de menor precisión, son más usadas por excursionistas y adeptos a las caminatas ecológicas. Consisten, en general, en una agua magnetizada que fluctúa dentro de una cajita transparente, y tiene una de sus extremidades pintada de rojo que señala siempre el “Norte”. Ello ocurre porque la brújula funciona como un imán que se orienta según el campo magnético de la Tierra.

En caminatas, la brújula más usada es aquella que incorpora un transportador (del tipo Silva), liviana y precisa lo suficiente para orientación y navegación básicas. Este modelo es ideal para usarse con mapas, porque combina brújula, regla y transportador en un único instrumento, evitando que haya que cargarlos separadamente como se hacía antiguamente.

Atención: una brújula con burbujas de aire es una brújula defectuosa!

Usando la brújula sin mapa

Antes que nada, debes saber que las instrucciones que presentamos aquí son sólo para que comiences a aprender a usar una brújula. Entonces, comienza ejercitándote en un local fácil, como un parque o un lugar cerca de tu casa. ¡No te aventures en el bosque cerrado, porque sin gran experiencia existen muchas posibilidades de perderte!

Ahora, vamos a las instrucciones. En primer lugar, nunca uses la brújula dentro del auto, cerca de objetos metálicos o circuitos eléctricos, porque interfieren en la medición.

Sosteniendo la brújula horizontalmente, apunta la flecha de dirección hacia el lugar donde deseas ir –vamos a imaginar que sea una montaña. Gira el anillo graduado hasta que la flecha orientadora, la flecha guía, esté alineada con la parte roja de la aguja magnética. Anota el valor del azimut, que es el ángulo que aparece al pié de la flecha de dirección. Manteniendo la brújula horizontalmente, y la aguja magnética coincidente con el norte del mostrador, avanza en la dirección indicada por la flecha de dirección.

Para regresar, es sólo mantener el mismo valor del azimut, aquel que anotaste a la ida. Después, apuntar la flecha de dirección hacia tí mismo y girar tu cuerpo hasta que la parte roja de la aguja quede alineada nuevamente con la flecha guía. Así, es sólo caminar en la dirección opuesta a la indicada por la flecha de dirección.

Bueno, pero todo eso funciona muy bien en la teoría. En la práctica, puede ocurrir que tengas que desviarte del camino indicado por la brújula por causa de algún obstáculo. Por ejemplo: supón que te has desviado 100 metros del camino indicado. Si continúas siguiendo el valor del azimut, ¡pasarás a 100 metros de la montaña! ¡Es por eso que mucha gente se pierde al usar la brújula!

Pero, en general, este aparato no se usa solo. Un mapa es fundamental y, muchas veces, sin él la brújula se vuelve realmente inútil…

Usando la brújula con un mapa

Usar la brújula para recorrer pequeñas distancias (hasta 300 metros) es muy simple. Lo primero que debes hacer es poner el mapa sobre una superficie plana y horizontal. Después, identifica en el mapa tu posición actual y el punto donde pretendes llegar. Usa el borde lateral de la brújula para unir esos dos puntos, siendo que la flecha de dirección de la brújula debe estar orientada hacia el punto de destino.

Entonces, gira el anillo graduado hasta que las líneas del mostrador de la brújula estén paralelas a las líneas verticales del mapa. Pero presta atención porque la flecha guía debe señalar el Norte indicado en el mapa (parte superior del mapa). Anota el ángulo que está al pié de la flecha de dirección –éste es tu azimut. Ahora, gira la brújula hasta que la parte roja de la aguja coincida con la flecha guía. A partir de allí la flecha de dirección de la brújula estará indicando tu destino.

Para saber la distancia entre tu punto de partida y de destino, utiliza la regla de la brújula. Basado en la escala del mapa, puedes hacer la conversión de la distancia medida en centímetros a metros. En una escala 1:10.000, por ejemplo, cada centímetro indicado por la regla corresponde a 10:000 centímetros recorridos en terreno, o sea, 100 metros.

Antes de seguir hacia tu destino, intenta saber también si existen obstáculos en el camino y localiza en el mapa otros puntos de referencia que puedan ayudarte si precisas desviarte de la dirección indicada por la brújula. Realiza la lectura de azimut de esos puntos.

En grandes distancias

Al usar la brújula para recorrer grandes distancias es preciso llevar en consideración un desvío provocado por un fenómeno llamado declinación magnética. La declinación es la diferencia entre la localización del Norte Geográfico, usado como referencia en los mapas, y el Norte indicado por la brújula.

Cada local posee un valor de declinación, que varía anualmente, y puede consultarse en los mapas o en sites específicos en Internet, como el Geological Survey of Canadá (en inglés). En este site, basta con que indiques tu longitud y latitud que él realiza el cálculo para ti (pulsa aquí para descubrir la latitud y la longitud de tu ciudad).

En la ciudad de Río de Janeiro, por ejemplo, la declinación actual es 21º Oeste. Esto quiere decir que debes sumar 21º al valor del azimut leído en el mapa para tener una orientación precisa. Para ello, es sólo girar el anillo graduado hacia la izquierda, en el sentido anti-horario. Si la declinación fuese hacia en este, al contrario, bastaría restar este valor al azimut.

Después de declinar la brújula, repite el mismo procedimiento descrito en las situaciones anteriores: gira la brújula hasta que la parte roja de la aguja esté alineada con la flecha guía y sigue en la dirección indicada por la flecha de dirección.

Para saber más sobre la declinación magnética y sobre la historia de la brújula, mira la nota Perdido en el espacio.

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